Estamos en momentos extraños de tensión, noticias alarmantes permanentemente, el cambio climático, la guerra. Momentos que definitivamente te hacen cuestionarte algunas cosas, la forma en como vives, la poca calma que existe en el mundo y como si fuera poco un ritmo que no para y se acelera cada día.

Afortunadamente empieza a calentar el clima, más sol, más playa, lo que usualmente se relaciona con las vacaciones, las ansiadas y esperadas vacaciones, ¿pero qué es lo que sucede en realidad? Buscar las esperadas vacaciones genera ahora más estrés que nunca, cuando naturalmente deberían servir para descansar, incluso después de ellas uno regresa más cansado aun, como que no sirvieron.

¿Entonces que nos está pasando? Existe un exceso de planificación, de perfección, es como que cuando uno se va de vacaciones debe cumplir con un checklist porque así lo dice alguien en el instagram. No pasa nada con buscar información, hoy en día las redes sociales y el internet nos facilitan tantos viajes que antes nunca hubiéramos imaginado, sin embargo logramos convertir todo lo que en un momento fue por diversión en una exigencia mental más que en un paseo espontáneo.

No podemos olvidar nuestra capacidad innata de creatividad, piénsalo por un momento, las personas que mayormente hacen creaciones increíbles no lo hicieron de una manera mecánica, nuestra imaginación es un espacio libre sin estructuras. Hacer planes claro que es necesario, pero siempre viendo el fin, desde donde viene, del ego con ganas de tener todo bajo control o desde el niño que fuimos, ese que siempre buscaba vivir, estar presente y no buscar un resultado o ganancia constante.

El hacer continuamente actividades con este fin con esta rígida y automática actitud trae consecuencias, nos estamos quemando mentalmente si todo lo transportamos a la productividad a siempre lograr algo, competir constantemente es desgastante.

Dejemos de lado por un momento cuestionar y preguntarle todo al internet, estimula y ejercita tu propio cerebro, lo necesitamos. Tomate esas vacaciones que tanto quieres sin necesidad de buscar un final feliz de película. No existen destinos obligatorios donde uno tiene que ir, solo experiencias nuevas. Cada persona tiene un interés particular, no todos tienen que conocer Paris por ejemplo.

Definitivamente existen personas que necesitan más actividades que otras, eso es muy individual, sin embargo aprovechar un viaje no es necesariamente llegar al final del día cansado, no es ir caminando por el paisaje mientras piensas a donde tienes que ir luego, son más valiosas las fotos perdiéndonos del estar allí.  No siempre se tiene que perseguir algo, esto funciona y se aplica en el trabajo pero no en una actividad que siempre se pensó más lúdica.

En el Budismo no se persigue la felicidad, sin embargo se puede llegar a algo muy parecido dejando el constante deseo de perseguirlo, lo que quiere decir es que el seguir alimentando este deseo exterior de control solo trae que lo sigas buscando, nos apegamos a un estilo a una forma de llevar nuestra vida según lo esperado pensando que es el camino ganador, ¿pero es así? ¿Ganador para quién? ¿Para quienes?

En conclusión, no estoy diciendo con esto que viajar es malo, por supuesto que no. Lo que estoy intentando decir es que la vida no puede ser solo hacer y producir, revisa tu estilo de vida, lo que haces día a día, tu rutina, tus rituales son lo que marcan la diferencia al final, es buscar la forma de que no solo tus vacaciones hagan tu año. Encontrar siempre un balance.

 

Cerrar menú